miércoles, 24 de octubre de 2012

Presentación

"A menudo, el bien que los hombres hacen,
baja a la tumba con ellos".
W.Shakespeare. "Julio César",
Acto II, escena II.
Treinta y dos años...Treinta y dos años nuestro padre estuvo vinculado al Teatro de la Universidad de Chile. Treinta y dos años, desde su fallecimiento, esperamos que alguien –o algunos– más autorizados, documentados e imparciales que nosotros, proporcionaran datos e imágenes sobre el Teatro de la Universidad de Chile, desde sus orígenes hasta 1973. Los años han hecho mella en el conocimiento y la apreciación del quehacer de ese Teatro que cambió la historia de la escena nacional. A las generaciones actuales –actores incluidos– les parece un nebuloso y casi anecdótico quehacer... cuando tienen noticias de que existió. Son muchos –demasiados creemos– los nombres y los hechos que se olvidan o que simplemente se omiten, no sabemos con qué intereses o propósitos. Ante eso hemos decidido iniciar esta recopliación de datos sobre Jorge Lillo Nilo, nuestro padre, que no sólo fue actor de dicho Teatro, sino también actor de su época y de su país. Siguiendo el carácter y enseñanzas de nuestro padre, estamos abiertos a recibir sus comentarios, así como esperamos también los aportes de quienes lo conocieron y coincidieron o discreparon con su trabajo. Hay fotografías y escritos que merecen ser rescatados del olvido y ofrecemos este sitio a quienes quieran develarlo. Tenemos los recursos técnicos para digitalizarlos y devolverlos a sus dueños. Han partido muchos queridos y admirados integrantes del Teatro de la Universidad de Chile y con ellos han partido las vivencias de un grupo excepcional que no se ha repetido hasta nuestros días. Antes que todo se borre de la memoria colectiva, hemos decidido empezar este trabajo contra el olvido. Contra el olvido, no sólo de Jorge Lillo Nilo, sino también de sus innumerables compañeros de jornadas; contra el mezquino olvido de la cultura oficial. Con la esperanza de hacer un pequeño aporte al bagaje cultural del país, nos damos a la tarea de abrir nuestros archivos familiares, esperamos los vuestros. 

Jorge Lillo Valenzuela
Julio de 2007

Jorge Lillo Nilo y Pedro de la Barra


martes, 5 de octubre de 2010

Nada personal

Un joven fotógrafo de 28 años le pide a los actores del Teatro Experimental de la Universidad de Chile Coca Melnick y Eugenio Guzmán que se detengan en una escena de Nuestro pueblo, de Thornton Wilder, para tomarles una foto. En otra instancia semejante, Ana González y tres actores más del Teatro de Ensayo de la Universidad Católica son retratados por el mismo fotógrafo en una escena de Pigmalion, de George Bernard Shaw. Ambos registros ocurren en 1949, año de data de las primeras imágenes de René Combeau, fotógrafo coetáneo en juventud e ímpetu con los inicios del teatro universitario chileno y, más ampliamente, con la eclosión del periodo más pleno del teatro nacional, que documentará por veinte años más.

Un salto a través del tiempo nos trae hasta 2009, año en que culmina la edición del libro Chile actúa: Teatro chileno - Tiempos de gloria (1949-1969) - Desde la fotografía de René Combeau, publicado por la P. Universidad Católica de Chile y su Escuela de Teatro. A cuarenta años de aquellas últimas imágenes y del desvanecimiento paulatino de esos momentos cúlmines de nuestro teatro, el libro relata desde sus orígenes la formación de los teatros universitarios, ocurrida en los inicios de los 40 a partir de las inquietudes de alumnos de Pedagogía en Castellano de la Universidad de Chile y de Arquitectura de la Católica, y avanza con ellos en la sucesión de eventos felices que permitieron estrenar grandes obras de autores clásicos y contemporáneos, del acervo mundial y chilenos, interpretadas por actores y directores insignes, y aplaudidas por un público preparado y asiduo –sobre 90 mil espectadores al año promediaba la asistencia a las presentaciones del Teatro Experimental de la Chile a fines de los 50–. La historia central corre de la mano de María de la Luz Hurtado, coordinadora además del proyecto, y es complementada por la historia de las otras compañías independientes del periodo, a cargo de Fernando González, y por sendos textos a propósito de los actores, por María Cánepa, de los dramaturgos, por Isidora Aguirre, de escenógrafos, vestuaristas e iluminadores, por Ramón López, más un homenaje al fotógrafo René Combeau, por Luis Poirot.

Sin embargo, más allá de las contribuciones escritas, lo que surge y se impone en las páginas de este libro es la contundencia del cuerpo de documentos visuales que aporta Combeau, y la constatación insoslayable de que, de no haber mediado estas fotografías, la historia de este periodo del teatro chileno habría quedado remitida a voluntariosos textos académicos escasamente ilustrados por borrosas reproducciones de la prensa de la época, como han quedado consignados tantos otros periodos de nuestro devenir cultural. Es así que, atendida la relevancia del trabajo de René Combeau, motivo y materia que hizo posible la publicación del libro, me pregunto, ¿por qué no hay en éste siquiera una línea biográfica sobre él, algo más que su año de nacimiento (1921-...) al pie de su retrato por Luis Poirot? Y ¿por qué no hay párrafo de agradecimiento formal –institucional, más concretamente–, por haber cedido este patrimonio invaluable?

La historia de estas imágenes reserva aún más dramáticas omisiones: en un momento dado, René Combeau estuvo a punto de destruir los negativos de estos registros luego de que ni la Biblioteca Nacional, ni el Departamento de Teatro de la Universidad de Chile ni la propia Universidad de Chile se dignaran aceptar su donación, cosa que finalmente hizo la Universidad Católica (aunque no lo menciona en el libro). Desde mediados de los 90 y a través de su Programa de Investigación y Archivos de la Escena Teatral, la Escuela de Teatro de la Universidad Católica ha venido compilando y publicando material valioso de la actividad escénica en Chile. Este hecho era conocido por los hijos del destacado actor y director teatral Jorge Lillo Nilo (1922-1975), quienes estaban en contacto con René Combeau por las fotos que le había tomado a su padre, de modo que, cuando él les manifestó su decepción por la sucesiva indiferencia ante sus ofrecimientos, le sugirieron acercarse a la Universidad Católica.

El resto de la historia está en el libro, salvo estos detalles, por cierto. Y salvo la presencia del propio actor y director Jorge Lillo, inexplicablemente omitido a pesar de su trayectoria: luego de ingresar a los 19 años al Teatro Experimental de la Universidad de Chile, actuó en más de 60 obras, dirigió 15 (entre ellas La guarda cuidadosa, entremés de Miguel de Cervantes con el que se inauguró oficialmente el Teatro Antonio Varas en 1954), además de haber sido gestor clave en el desarrollo del Teatro de la Universidad de Concepción entre fines de los 40 y comienzos de los 50. Un par de fotos actuando en grupo y otro par de menciones de pie de foto como director es todo lo que sale de él en el libro; ni una palabra en ninguno de los cinco textos de fondo.

Me permito mencionar estas carencias porque creo que para que una historia se consolide y trascienda como espacio de conocimiento y discusión, muchas veces es necesario sumarle la historia de su historia.

René Combeau ha sido siempre una persona generosa. Cuando lo conocí en 1973, yo con 24 años y él doblándome la edad, en la Estación Mapocho, a punto de tomar juntos un tren a Chillán para fotografiar el mural de Siqueiros en la Escuela México para un libro de Neruda que finalmente no se llevó a cabo por la muerte del poeta y el golpe militar, no nos quedó sino hacernos amigos, en vista a las seis horas de tren y tres días juntos por delante. Pude ver tiempo después en su estudio algunas ampliaciones de gran tamaño de sus fotos para los Deutschen Kammerspiele, pero el teatro era ya para él un tema del pasado. Todo había cambiado, y tanto, en el país, que Combeau se remitió a la fotografía publicitaria, editorial y de moda, donde por lo demás descolló. Más aún, abrió un campo profesional que, junto con liderarlo, diseminó ampliamente al transmitir sus conocimientos a quien se lo solicitara. Una generación entera de fotógrafos profesionales le debe momentos clave de sus carreras, soluciones de emergencia, soluciones de fondo.

Al apreciar el trabajo escénico local de René Combeau, que no conocí sino recién a través de los hijos de Jorge Lillo y ahora por el libro de la Universidad Católica, quedo sobrecogido. Más allá de su valor patrimonial, las imágenes son excepcionales por su total y expresa funcionalidad al tema fotografiado: el teatro. Si bien los retratos identifican cabalmente a los personajes en el contexto predecible de sus personalidades y los códigos de la pose entonces en boga, hay tomas de escenas que se proyectan a una dimensión que sólo una voluntad lúcida y asertiva podía haber concebido y realizado. Evocan la mirada de un espectador tan perfecto como utópico, a veces situado arriba del escenario, otras observando en contrapicado desde un foso inexistente, o desde detrás del escenario, por encima del hombro de algún actor invisible.

Si la ficción del teatro es una ficción de la vida formulada a través de la ficción del dramaturgo e intervenida por la ficción que el director y sus actores, más el escenógrafo, el vestuarista y el iluminador hacen de ella, René Combeau es quien completa la última hoja de la cebolla. Fotografías como las publicadas en las páginas 80, 83, 88-89, 101, 110, 112, 142, 147, 152 arriba, 164, 198 y 200, por citar una docena, sólo pueden ser fotografías, no pueden provenir sino del encuadre de un fotógrafo y, por lo tanto, en cuanto culminan el proceso, se constituyen en la ficción de todas las ficciones previas. Porque las contienen a todas, las concentran en sus potenciales respectivos y desglosan así al director, a los actores, a los escenógrafos, vestuaristas e iluminadores, al dramaturgo, a la obra y, finalmente, a la vida misma.

Así, cuando observamos el contenido de estas imágenes, más allá de reconocer los componentes teatrales, percibimos la identidad teatral. Como en la fotografía de la portada (y página 159), una elección notable de los editores del libro, en la cual se presenta una escena que nunca pudo ser vista como aparece por el espectador, ni por el director, los actores, la escenógrafa o el iluminador, sino sólo por René Combeau para que, a través de él, la hicieran suya todos quienes participaron en ella, así como los espectadores que asistieron a la obra y nosotros también, que sólo podemos observar esta foto única. Al igual que los dos actores en la escena, esta fotografía se para sola; puede despojarse de todos los títulos que la acompañan e igual nos dirá, impertérrita, lo que debemos saber.

Para lograr esto y muchas otras cosas que logró René Combeau por medio de la fotografía, es indispensable realizar una operación particular, muy sencilla para algunos como él pero tremendamente difícil para los demás: desdoblarse de lo propio y, una vez fuera, entregarse por completo a lo otro. Me lo dijo una vez, al paso, cuando le pregunté si tenía fotos suyas, de su propia creación: No —me respondió—, nunca he tomado una foto personal.

Mario Fonseca
Artista visual, critico de arte y curador independiente

miércoles, 25 de julio de 2007

Reseña Biográfica

JORGE SADY LILLO NILO nació en Curicó, Chile, el 24 de abril de 1922. Hijo de Ernesto Lillo Muñoz y Amada Nilo Basoalto, fue el sexto de ocho hermanos. Su primer matrimonio fue con Eliana Cristina Valenzuela Molina, con quien tuvo cinco hijos: Jorge Alberto, Álvaro Gonzalo, Rodrigo Hernando y las mellizas Constanza Eliana y Marcela Cristina. En segundas nupcias, con la actriz María Teresa Fricke Urbina, fue padre de Fernán Alonso.

Cursó sus primeros estudios en el Liceo de Talca y finalizó su educación secundaria en el Liceo de Aplicación de Santiago. En ese plantel formó parte del Directorio de la Academia Literaria "Carlos Silva Figueroa", inaugurada solemnemente el 26 de mayo de 1939. Luego se desempeñó como Inspector del mismo Liceo.

En 1941 ingresó al Instituto Pedagógico como estudiante de Castellano. Al mismo tiempo, trabajaba en la Caja de Empleados Públicos y como locutor en radio Agricultura de Santiago.

A los 19 años, 1941, se incorporó al recién creado Teatro Experimental, donde desarrolló una extensa labor de treinta y dos años como Actor, Director y Profesor de la Escuela de Teatro de la Universidad deChile.

Como docente, desempeñó las cátedras de Actuación, Fonética, Entonación y Elocución en verso.

Con motivo del homenaje a Pablo Neruda por la obtención del Premio Nobel, realizó las lecturas de los poemas, a petición expresa del propio Poeta.

Paralelamente a estas labores, participó activamente en diversos ámbitos de la vida nacional, tales como la organización y dirección de espectáculos masivos. Creó los libretos y dirigió siete Clásicos Universitarios representando a la Universidad de Chile, siendo el primero en utilizar escenarios múltiples sobre el campo de juego.

Con motivo del 120º aniversario de la Universidad de Chile, en 1962, creó el libreto y tuvo a su cargo la dirección de "Saludo en Primavera", que reunió en un mismo espectáculo, al Teatro, Ballet, Coro y Orquesta de la Universidad y la participación, junto a ellos, de instituciones como Carabineros de Chile y Ejército: conjunción extraordinaria que nunca ha vuelto a repetirse en espectáculo alguno.

Como Jefe de Extensión del Teatro desde 1955, impulsó la creación de festivales de teatro de aficionados y concretamente, la realización del Primer Festival de Teatro Aficionado, en 1956. Pintor, dibujante, escritor y realizador de múltiples artefactos de utilería y maquillaje que usó en sus actuaciones.

Fue articulista, comentando la vida nacional, en el diario "Última Hora".

Participó como actor en las películas Hollywood es Así, El Diamante del Maharajá, Caliche Sangriento, Voto + Fusil, El Benefactor.

Fue Director de la Radio Benjamín Vicuña Mackenna.

Dirigió al Teatro Lope de Vega, grupo de aficionados del Estadio Español, en diversos montajes, destacándose la dirección de La Casa de Bernarda Alba y La Verbena de la Paloma. Con el Golpe de Estado de 1973, fue despedido del DETUCH, Teatro que contribuyó a formar y que fue su vida; expulsión que incluyó la disparatada prohibición de ingresar a la Sala Antonio Varas que él inaugurara como Director de La Guarda Cuidadosa en el acto solemne con que se entregó esa sala al teatro universitario.

Al corto tiempo de su despido, es convocado por el Teatro de Ensayo de la Universidad Católica (el teatro de sus "rivales") para incorporarse al montaje de La Vida es Sueño , que fuera su última representación encarnando al Rey Basilio.

En junio de 1975, en el Goethe Institut, poco antes de su muerte, ­en una actitud que lo caraterizó siempre,­ convoca, reúne y dirige a actores de distintas compañías de teatro, para la lectura dramatizada de Fiorenza, la única pieza teatral escrita por Thomas Mann. Al momento de su deceso, dirigía un nuevo montaje de La Verbena de la Paloma para el Teatro Lope Vega del Estadio Español de Santiago. Falleció en Santiago el 28 de septiembre de 1975, a la edad de cincuenta y tres años, víctima de un derrame cerebral, en el Hospital de Neurocirugía deSantiago.

Jorge Lillo a la edad de 45 años.
Fotografía de René Combeau.

La fotografía en París fue captadas por Guillermo Núñez, Escenógrafo y Pintor).

El "pelao" Lillo


En el verano de 1942, después de actuar en "El Mancebo Que Casó Con Mujer Brava", el quinto montaje del Teatro Experimental, Jorge Lillo cumplió su Servicio Militar, como estudiante, en el tristemente célebre regimiento de Telecomunicaciones de Tejas Verdes ­"cuando ese regimiento se dedicaba exclusivamente a esas labores", como dijera Roberto Parada­.

En la foto, de diciembre de 1942, Lillo está en la casa paterna, con su sobrina Marta Silvia Lillo Allende.

Este es el certificado de situación militar y su texto es el siguiente: "El ciudadano Jorge Lillo Nilo ha cumplido con su período de instrucción militar en el arma de Ingenieros en conformidad al decreto supremo Nº2506 de fecha 23-XII-942 sobre el Servicio Militar Obligatorio, quedando por lo tanto apto para la defensa de su patria.

Otro de los documentos entregados al joven actor, luego de cumplir sus deberes de conscripto dice lo siguiente: "Jorge Lillo Nilo orgulloso de ser chileno, prometo por mi honor de soldado acatar la Constitución, las leyes y las autoridades de la República; juro además amar y defender con mi vida la Bandera de mi Patria, símbolo de esta tierra nuestra y expresión de libertad, justicia y democracia".
Los creadores del juramento, no lo cumplieron.

Cronología de estrenos

Portada catálogo
Instituto del Teatro Universidad de Chile.
Estrenos desde 1941 a 1967


TEATRO DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE (1941 a 1973)

COMO TEATRO EXPERIMENTAL

1941 / SALA IMPERIO


001. LA GUARDA CUIDADOSA / Miguel de Cervantes
002. LIGAZÓN / Ramón del Valle Inclán
003. EL DESEOSO DE CASARSE / Lope de Rueda
004. ÉGLOGA SÉPTIMA / Juan de la Encina
005. EL MANCEBO QUE CASÓ CON MUJER BRAVA / Alejandro Casona (1)

006. LOS DOS HABLADORES / Miguel de Cervantes (2)

(1) Primera obra en que actúa Jorge Lillo en el papel de “Padre del Mancebo”
(2) No aparece en el documento “Imágenes de la Universidad de Chile” (PDF), página 3 “Obras estrenadas por el Teatro Nacional Chileno” (nombre que adoptó en 1975) ni en el libro “20 Años de Teatro Experimental”, de Rubén Sotoconil, pag. 94, aunque sí se le menciona como sexto montaje en pág.109 del mismo libro.


1942 / TEATRO SANTA LUCÍA, DE SANTIAGO

007. FARSA DEL LICENCIADO PATHELIN / Anónimo Francés, S. XV

1942 / TEATRO MUNICIPAL DE SANTIAGO

008. EL CABALLERO DE OLMEDO / Lope de Vega

1943 / TEATRO MUNICIPAL DE SANTIAGO

009. ELSA MARGARITA / Zlatko Brncic
010. UN VELERO SALE DEL PUERTO / Enrique Bunster
011. CÓMO ÉL LE MINTIÓ AL MARIDO DE ELLA / George Bernard Shaw

1944 / TEATRO MUNICIPAL DE SANTIAGO

012. OTRA VEZ EL DIABLO / Alejandro Casona
013. PROPUESTA MATRIMONIAL / Anton Chejov
014. SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO / William Shakespeare


Portada del programa

1945 / TEATRO MUNICIPAL DE SANTIAGO

015. NUESTRO PUEBLO / Thorton Wilder
016. EL OSO / Anton Chejov

1946 / TEATRO MUNICIPAL DE SANTIAGO

017. TARTUFO / Molière
018. ASÍ ES, …SI OS PARECE / Luigi Pirandello
019. LOS HABLADORES / Miguel de Cervantes

1947 / TEATRO MUNICIPAL DE SANTIAGO

020. LLEGARON A UNA CIUDAD / John Priestley
021. COMO EN SANTIAGO / Daniel Barros Grez
022. JUDITH / Federico Hebbel

1948 / TEATRO MUNICIPAL DE SANTIAGO

023. SEIS PERSONAJES EN BUSCA DE AUTOR / Luigi Pirandello
024. MORIR POR CATALINA / Santiago del Campo
025. VIVE COMO QUIERAS / George Kaufman - Moss Hart
026. ANTÍGONA / Jean Anouilh
027. DON GIL DE LAS CALZAS VERDES / Tirso de Molina

1949 / TEATRO MUNICIPAL DE SANTIAGO

028. LA VISITA DEL INSPECTOR / John Priestley
029. LA VIDA DEL HOMBRE / Leonidas Andreiev
030. IFIGENIA EN TÁURIDA / Johann Wolfgang Von Goethe
031. LA CELESTINA / fernando de Rojas
032. NUESTRO PUEBLO / Thorton Wilder

1950 / TEATRO MUNICIPAL DE SANTIAGO

033. MONTSERRAT / Emmanuel Robles
034. LA MUERTE DE UN VENDEDOR / Arthur Miller
035. VOLPONE / Ben Johnson
036. LA ISLA DE LOS BUCANEROS / Enrique Bunster


Monserrat. Fotografía René Combeau


Jorge Lillo en "La muerte de un vendedor"
Fotografía de René Combeau.


1951 / TEATRO MUNICIPAL DE SANTIAGO

037. CORRUPCIÓN EN EL PALACIO DE JUSTICIA / Ugo Beti
038. EL BOSQUE PETRIFICADO / Robert E. Sherwood
039. VIENTO DE PROA / Pedro de la Barra


"Corrupción en el Palacio de Justicia". Domingo Tesier, Jorge Lillo y Agustín Siré.
Fotografía de René Combeau.

Viento de proa de Pedro de la Barra.
En escena, Roberto Parada (de pie) y Jorge Lillo.
Fotografía de René Combeau.


El bosque petrificado. Fotografía de René Combeau


1952 / TEATRO MUNICIPAL DE SANTIAGO

040. LA PROFESIÓN DE LA SEÑORA WARREN / George Bernard Shaw
041. FUENTEOVEJUNA / Lope de Vega
042. CASI CASAMIENTO / Daniel Barros Grez
043. LAS MURALLAS DE JERICÓ / Fernando Cuadra

"La Profesión de la Sra. Warren". María Teresa Fricke (de pie) y Carmen Bunster.
Fotografía de René Combeau.


Casi casamiento


1953 / TEATRO MUNICIPAL DE SANTIAGO

044. CHAÑARCILLO / Antonio Acevedo Hernández
045. LA ZAPATERA PRODIGIOSA / Federico García Lorca
046. EL VIEJO CELOSO / Miguel de Cervantes
047. EL TÍO VANIA / Anton Chejov
048. LA LARGA CENA DE NAVIDAD / Thorton Wilder
049. MADRE CORAJE / Bertold Brecht
050. LAS REINAS DE FRANCIA / Thorton Wilder

La Zapatera prodigiosa.
Fotografía de René Combeau

1954 / TEATRO MUNICIPAL DE SANTIAGO

051. EL MATRIMONIO / Nicolás Gogol
052. EL RETABLO DE LAS MARAVILLAS / Miguel de Cervantes
053. SANCHO PANZA EN LA ÍNSULA / Alejandro Casona
054. CADA OVEJA CON SU PAREJA / Daniel Barros Grez

1954 / TEATRO ANTONIO VARAS

055. LA GUARDA CUIDADOSA / Miguel de Cervantes (Función inaugural)
056. NOCHE DE REYES / W. Shakespeare - León Felipe
057. DOÑA ROSITA, LA SOLTERA / Federico García Lorca

Jorge Lillo como el "Capitán Carranzano" Noche de Reyes.
Fotografía de René Combeau

1955 / TEATRO ANTONIO VARAS

058. EL LIVING ROOM / Graham Greene
059. LA CARTA PERDIDA / Ion Luca Caragiale
060. TODOS SON MIS HIJOS / Arthur Miller
061. LAS DE CAÍN / Hermanos Álvarez Quintero
062. FUERTE BULNES / María Asunción Requena
063. LA FARSA DEL PASTEL Y LA TARTA / Anónimo Francés
064. LA FARSA DE LA TINAJA / Anónimo Francés
065. LA VIOLACIÓN DE LUCRECIA / Andrés Obey
066. CAROLINA / Isidora Aguirre
067. JINETES HACIA EL MAR / J. M. Synge
068. LA CARROZA DEL SANTO SACRAMENTO / Próspero Merimée


La carta perdida
Fotografía de René Combeau


Jorge Lillo ("Cacique Santos") y Emilio Martínez.
Fotografía de René Combeau.

1956

069. MARTES, JUEVES Y SÁBADO / Aurelio Díaz Meza
070. EL MÉDICO FINGIDO / Moliere
071. UN CASO INTERESANTE / Dino Buzzati
072. LAS PRECIOSAS RIDÍCULAS / Moliere
073. EL MÉDICO A PALOS / Moliere
074. LA VIUDA DE APABLAZA / Germán Luco Cruchaga
075. LOS GENIALES SONDERLING / Robert Merle
076. EL ALCALDE DE ZALAMEA / Pedro Calderón de la Barca
077. HEDDA GABLER / Enrique Ibsen
078. EL SOMBRERO DE PAJA DE ITALIA / Eugenio Labiche

"Las preciosas Ridículas". Marés González, Jorge Lillo, Héctor Maglio, Coca Melnik.
Fotografía de René Combeau
.

1957

079. LAS BRUJAS DE SALEM / Arthur Miller
080. MAMA ROSA / Fernando Debesa

Portada del Programa

Las Brujas de Salem. En escena: Alfredo Mariño, Jorge Lillo (firmando),actor no identificado, Ramón Sabat, Agustín Siré, Héctor Duvauchelle,Roberto Parada, actriz no identificada, Marcela Paz.
Fotografía de RenéCombeau.

1957 / SALA TALÍA

081. EL GESTICULADOR / Rodolfo Usigli

El Gesticulador. Jorge Lillo y Roberto Parada.
Fotografía de René Combeau


1957 / TEATRO ANTONIO VARAS

082. BAILE DE LADRONES / Jean Anouilh

1957 / SALA TALÍA

083. YA NADIE SE LLAMA DEIDAMIA / Lautaro García

1958 / TEATRO ANTONIO VARAS

084. SEIS PERSONAJES EN BUSCA DE AUTOR (Reposición) / Lugi Pirandello
085. EL BOSQUE ENCANTADO / James M. Barrie
086. LAS PASCUALAS / Isidora Aguirre
087. LA VERDAD SOSPECHOSA / Juan Ruiz de Alarcón
088. LARGO VIAJE HACIA LA NOCHE / Eugenio O'neill
089. DISCÍPULOS DEL MIEDO / Egon Wolff
090. EL SÍ DE LAS NIÑAS / Leandro Fernández de Moratín
091. COMO EN SANTIAGO (Reposición) / Daniel Barros Grez
092. EL DIARIO DE ANA FRANK / Goodrich - Hackett
093. LA FIERECILLA DOMADA / William Shakespeare


Estudio de maquillaje para La fierecilla Domada.
Croquis de Jorge Lillo

Jorge Lillo en La fierecilla Domada
Fotografía de René Combeau


COMO INSTITUTO DEL TEATRO DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE

1959 / TEATRO ANTONIO VARAS


094. LOS INTERESES CREADOS / Jacinto Benavente
095. EL CAMINO MÁS LARGO / María Asunción Requena
096. MACBETH / William Sahkespeare
097. LA ÓPERA DE TRES CENTAVOS / Bertold Brecht - Kurte Weil

1959 / TEATRO LEX

098. PARECIDO A LA FELICIDAD / Alejandro Sieveking

1960 / TEATRO ANTONIO VARAS

099. PAREJAS DE TRAPO / Egon Wolf
100. MI HERMANO CRISTIÁN / Alejandro Sieveking
101. LA CASA DE BERNARDA ALBA / Federico García Lorca
102. EL CARACOL / Juan Guzmán Améstica
103. LA VIUDA DE APABLAZA (Reposición) / Germán Luco Cruchaga

104. NOCHE DE REYES (Reposición)/ William Shakespeare

Portada del programa. Diseño de Roser Bru.


1961

105. LA MADRE DE LOS CONEJOS / Alejandro Sieveking
106. BERNARDO O’HIGGINS / Fernando Debesa
107. EL RINOCERONTE / Eugenio Ionesco
108. MÓNICA EN LOS REINOS DE LA LUNA / José Pineda

1962

109. EL ABANDERADO / Luis Alberto Heiremans
110. ÁNIMAS DE DÍA CLARO / Alejandro Sieveking
111. UN ENEMIGO DEL PUEBLO / Enrique Ibsen
112. EL PERRO DEL HORTELANO / Lope de Vega

1963

113. LOS FÍSICOS / Friedrich Dürrenmat
114. EL CÍRCULO DE TIZA CAUCASIANO / Bertold Brecht
115. LOS INVASORES / Egon Wolf
116. LA ESTACIÓN DE LA VIUDA / Eugenio Labiche
117. SALUDOS DE BERTA / Tenesse Williams
118. PROPIEDAD CLAUSURADA / Tenesse Williams
119. UNA CARTA DE AMOR DE LORD BYRON / Tenesse Williams

1964

120 ¿QUIÉN LE TIENE MIEDO AL LOBO? / Edward Albee
121 ROMEO Y JULIETA / William Shakespeare

Portada del programa

1965

122. SANTA JUANA / George Bernard Shaw
123. LA REMOLIENDA / Alejandro Sieveking

1966

124. LA CASA VIEJA / Abelardo Estorino
125. ESPERANDO A GODOT / Samuel Beckett
126. CORONACIÓN / José Pineda – José Donoso
127. MARAT–SADE / Peter Weiss
128. EL GRAN TEATRO DEL MUNDO / Pedro Calderón de la Barca

1967

129. EL REHÉN / Brendan Behan
130. ENTRE BOBOS ANDA EL JUEGO / Francisco de Rojas
131. FULGOR Y MUERTE DE JOAQUÍN MURIETA / Pablo Neruda

1968

132. TANGO / Slwomir Mrozek
133. COMEDIA DE EQUIVOCACIONES / William Shakespeare
134. TODO SE IRÁ, SE FUE, SE VA AL DIABLO / Alejandro Sieveking

COMO DEPARTAMENTO DE TEATRO DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE

1969 / TEATRO ANTONIO VARAS

135. VIET–ROCK / Megan Terry
136. LOS QUE VAN QUEDANDO EN EL CAMINO / Isidora Aguirre
137. EL EVANGELIO SEGÚN SAN JAIME / Jaime Silva

Jorge Lillo como "Don Demonio"
El Evangelio según San Jaime.
Fotografía de René Combeau

Bélgica Castro, "Doña muerte"
El evangelio según San Jaime.
Fotografía de René Combeau



1970

138. EL SEÑOR PUNTILA Y SU CRIADO MATTI / Bertold Brecht
139. PROGRAMA BRECHT: ¿CUÁNTO CUESTA EL HIERRO?
EL MENDIGO Y EL EMPERADOR / Bertold Brecht
140. EL DEGENÉRESIS
/ Edmundo Villarroel - Jorge Rebel

1971

141. EL JARDÍN DE LOS CEREZOS / anton Chejov
142. LA MADRE / Brecht – Gorki

1972

143. LA GRAN PRESCRIPCIÓN / Gerardo Werner
144. CHILOÉ, CIELOS CUBIERTOS / María Asunción Requena

1973

145. LOS DESTERRADOS / víctor Torres
146. JORGE DANDIN / Moliére
147. LAS TROYANAS / Eurípides– Sartre
(Última obra presentada en 1973. Luego del golpe de estado, Jorge Lillo y otros, que hicieron gran teatro con trabajo, disciplina y talento son expulsados del Teatro de la Universidad de Chile).

martes, 24 de julio de 2007

Obras dirigidas por Jorge Lillo Nilo

Fotografía de René Combeau

Teatro de la Universidad de Chile
  1. MORIR POR CATALINA, de SANTIAGO DEL CAMPO / 1948 (montaje 24 de la compañía)

  2. LA VISITA DEL INSPECTOR, de JOHN B. PRIESTLEY / 1949 (montaje 28)

  3. VOLPONE, de BEN JONSON / 1950 (montaje 35)

  4. LA PROFESIÓN DE LA SEÑORA WARREN, de G. BERNARD SHAW / 1952 (montaje 40)
  5. La profesión de la Señora Warren.
    En escena, María Teresa Fricke (de pie) y Carmen Bunster.
    Fotografía de René Combeau.

  6. LAS MURALLAS DE JERICÓ, de FERNANDO CUADRA / 1952 (montaje 43)

  7. LA GUARDA CUIDADOSA, de M. DE CERVANTES* / 1954 (Única función con motivo de la inauguración de la sala Antonio Varas, el once de noviembre de 1954 - montaje 55)

  8. TODOS SON MIS HIJOS, de ARTHUR MILLER / 1955 (montaje 60)

  9. EL ALCALDE DE ZALAMEA, de P. CALDERÓN DE LA BARCA / 1956 (Además de dirigir, actuó - montaje 76)

  10. SEIS PERSONAJES EN BUSCA DE AUTOR , de L. PIRANDELLO / 1958 (montaje 84)

  11. LA CASA DE BERNARDA ALBA, de FEDERICO GARCÍA LORCA / 1960 (montaje 101)

Es importante destacar la prolífica producción del Teatro de la Universidad de Chile, que entre 1941 y 1960 estrenó 104 obras, lo que en 19 años de actividad significa un promedio de 5,4 producciones por año.


El alcalde de Zalamea. Fotografía de René Combeau. En escena: Rubén Sotoconil, Jorge Lillo (Actor y Director),
Pedro Orthus, Raquel Lúquer.


Coordinador o ayudante de dirección
  1. SEIS PERSONAJES EN BUSCA DE AUTOR / DIR. INVITADO: CARLO PICCINATO / 1948 (montaje 23)

  2. LA CELESTINA / DIRECTOR: JOSÉ RICARDO MORALES / 1949 (montaje 31)

  3. NUESTRO PUEBLO / DIRECTOR: PEDRO DE LA BARRA /1949 (montaje 32)

  4. DOÑA ROSITA, LA SOLTERA / DIR. INVITADO: PEDRO MORTHEIRU / 1954 (montaje 57)

  5. LAS PRECIOSAS RIDÍCULAS / DIRECTOR: DOMINGO PIGA / 1956 (montaje 72)

Las Preciosas ridículas, de Moliere. Foto: René Combeau
En escena: Marés González, Jorge Lillo, Alfredo Mariño y Coca Melnik.


Fuente: RUBÉN SOTOCONIL. 20 AÑOS DE TEATRO EXPERIMENTAL.

Director invitado

Teatro de la Universidad de Concepción
TODOS SON MIS HIJOS, de ARTHUR MILLER / 1953

Grupo de teatro del Estadio Español de Santiago
LA CASA DE BERNARDA ALBA, de FEDERICO GARCÍA LORCA

Goethe Institut
FIORENZA, de THOMAS MANN / 1975 (Lectura dramatizada para la cual Jorge Lillo convocó a los siguientes actores: María Teresa Fricke, Roberto Parada, Tenynson Ferrada, Héctor Noguera, Jorge Alvarez, Sergio Aguirre, Teodoro Lowey, Osvaldo Lagos, Adriano Castillo).

domingo, 24 de junio de 2007

Una crítica a la prensa

Con fecha 18 de mayo de 2007, El Mercurio Online publica:
“ Hoy debuta "Fuenteovejuna", el estreno teatral del año
Ya está todo listo para el estreno de la obra que unánimemente se ha ganado el apellido "del año". Y, tal vez, de varios más. Hoy se presentará al público "Fuenteovejuna", el clásico texto de Félix Lope de Vega, que esta vez llega a las tablas como una verdadera superproducción teatral.Con un inusual presupuesto de $120 millones (a los que a futuro se agregarán los $80 de la itinerancia), la obra a cargo de la productora Fiebre, de los actores Francisco Melo y Felipe Castro, pone nada menos que a 32 actores en escena, encabezados por Patricia López, Álvaro Espinoza, Daniela Lhorente, Rodolfo Pulgar y el mismo Castro, entre otros”
(Foto diario La Tercera).

Llama la atención que se valore este montaje "que esta vez llega como una verdadera superproducción teatral” por el hecho de que “pone a nada menos que a 32 actores en escena". Esta forma de presentar la noticia revela un desconocimiento profundo de nuestra historia, puesto que hay muchos casos en que el teatro mostró logros notables no sólo por la cantidad de actores en escena, sino por la calidad de los mismos y por los resultados artísticos coseguidos. Sólo como un ejemplo de ello diremos que el año 1964 se estrenó en Chile “Romeo y Julieta”, texto traducido por don Pablo Neruda y en escena hubo nada menos que 34 actores (muchos de los cuales representaron más de un papel) dirigidos por uno de los grandes, como fue Eugenio Guzmán.

Fuente Ovejuna 1952. Foto de René Combeau que muestra cerca de 60 actores en la escena.


Pero volviendo a “Fuente Ovejuna” (cuyo presupuesto es un concepto que le interesa sólo al mercado ya que la inversión no es necesariamente proporcional a la calidad del montaje), digamos nada más lo siguiente, sólo con el afán de poner las cosas en su lugar y para ser justos con nuestra memoria teatral: El primer estreno de Fuente Ovejuna fue el año 1952, es decir 55 años antes que el montaje actual; su Director fue otro grande de la escena nacional, el Sr. Pedro Orthus y puso en escena a NADA MENOS QUE 97 ACTORES (exactamente tres veces más intérpretes que en la puesta en escena de 2007 "que esta vez llega como una verdadera superproducción teatral"). En ese montaje de 1952 tuvo destacado desempeño el recientemente fallecido actor Jorge Boudón, en el papel de "Mengo".

Sólo un detalle más, esta vez para los responsables del montaje 2007: Felix Lope de Vega Carpio escribió una obra que hoy permanece perfectamente vigente, pues trata de un problema que es inherente a la naturaleza humana, de modo que no se hace necesario acercarla al público convirtiéndola en un musical, género en el que el autor no pudo brillar nunca.

Rodrigo Lillo V.

Fuente Ovejuna (1952) Jorge Lillo, como Flores. Fotografía de René Combeau.

Esta extraordinaria fotografía cedida por Don René Combeau, muestra a no menos de 70 actores en escena. Fuenteovejuna del Teatro de la Universidad de Chile del año 1952 en el Teatro Municipal de Santiago.

Inauguración del teatro Antonio Varas

El jueves 11 de noviembre de 1954 fue inaugurada la sala del Teatro Antonio Varas por el Teatro Experimental de la Universidad de Chile, arrendada al entonces Banco del Estado de Chile, por el "lapso de cinco años". Como todos sabemos, esa sala es ocupada por el Teatro de la Universidad hasta la fecha.


El acto inaugural contó, por supuesto, con la presencia de las máximas autoridades universitarias: el Rector don Juan Gómez Millas; el ex Rector e impulsor del Teatro Experimental, don Juvenal Hernández; el Presidente de la República, don Carlos Ibáñez del Campo; el Cardenal José María Caro Rodríguez; el Ministro de Educación, Santiago del Campo (dramaturgo y miembro del grupo de veintiocho personas que fundaron el Teatro Experimental) y otros invitados.


Durante los días previos, la prensa había estado informando profusamente esta inauguración.
El día 5 de noviembre se informó que a la ceremonia sólo podrían asistir los invitados de honor señalados por las autoridades universitarias.
El día 7 se publicó un plano con la ubicación del nuevo teatro.
Al mismo tiempo, se anunciaba el estreno de la obra “Noche de Reyes”, bajo la dirección de Pedro Orthus que se realizaría al día siguiente de la inauguración, el viernes 12 de noviembre y la premiación a los dramaturgos María Asunción Requena, por “Fuerte Bulnes”, e Isidoro Bassis Lawner por su obra “El Callejón”.

El 12 de noviembre se publicó en página 13, sección "Vida Social" de “El Mercurio” de Santiago, un artículo comentando las caraterísticas arquitectónicas y técnicas de la sala Antonio Varas.

Jueves 11 de noviembre: El espectáculo de inauguración, con la sala copada, contó con la participación de la Orquesta Sinfónica de Chile, bajo la dirección de Víctor Tevah, el Coro de la Universidad de Chile, dirigido por Mario Baeza, el Cuarteto de Música de Cámara integrado por Enrique Iniesta, Zoltan Fischer, Ernesto Ledermann y Ángel Cerutti; el Ballet del Instituto de Extensión Musical, que presentó “Allotria”, dirigido por Ernest Uthoff y el propio Teatro Experimental, que presentó la primera obra del grupo: “La Guarda Cuidadosa”, con la participación de los mismos intérpretes del 22 de junio de 1941, esta vez bajo la dirección de JORGE LILLO NILO, con escenografía de Héctor del Campo.
Jorge Lillo V.
Fotografía correspondiente al estreno en 1941 de
"La guarda cuidadosa" de Ramón del Valle Inclán.

Fuentes: Rubén Sotoconil, "20 años de Teatro Experimental", páginas 75 y 76Diario el Mercurio de Santiago, varios días de noviembre de 1954.

domingo, 3 de junio de 2007

Hollywood es así

Ésta es la foto más conocida de la película de Jorge Délano “Coke”, Hollywood es Así y, aunque nunca aparece en el reparto de esta cinta porque su personaje fue muy secundario, Groucho Marx es Jorge Lillo a la edad de 22 años; ignoramos el nombre de los otros actores, pero Chaplín era un señor que anunciaba los productos de una tienda en el centro de Santiago.”

Ficha técnica:

Realización, guión, argumento y producción:
Jorge Délano.
Fotografía y cámara:
Fernando Aravena.
Música:
Pablo Garrido.
Escenografía:
Alfredo Torti y Carlos Godfrey.
Montaje:
Jorge Délano y Egidio Heiss.
Asistente del realizador:
Jorge Délano, hijo.
Sonido:
Raúl Ascui.
Jefe de producción:
Patricio Kaulen.
Maquillaje:
Marta Caro.
Intérpretes:
María Maluenda (María), Guillermo Yanquez (Bob), Pedro de la Barra (Andrés), Ricardo Moller (Director de Hollywood), Fanny (Virginia) Fisher (Compañera de residencial), Adolfo Yanquelevich (Promotor), Maddy Paulin, Ítalo Martínez, Jorge Quevedo, Blanca Sáez, Domingo Tessier, Rolando Caicedo, Lucho Souza, Roberto Parada, Agustín Siré, Enrique Marget, Mario Ortega, Eduardo Alcaraz, Hernán Lathrop, Jacobo Munick, Tomás Stanley, José Alamiro y Jorge Lillo, como Groucho Marx.
Producción:
Santa Elena.
Estreno:
18 de diciembre de 1944.
Teatros: Central, Santa Lucía y Cervantes de Santiago.
Formato:
35 mm, blanco y negro, 80 minutos.

sábado, 5 de mayo de 2007

Jorge Lillo y su trabajo en el Teatro Universitario de Concepción (TUC)

Extractado del texto Historias del Teatro de la Universidad de Concepción http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0030021.pdf)

La formal constitución del Teatro Experimental de Concepción estuvo acompañada por las inmediatas gestiones para asegurar la concurrencia de un Director que asumiera en la práctica la marcha artística del conjunto. Entre los primeros candidatos para llevar a cabo dicha tarea figuraron Alberto Reyes, quien había participado en el montaje fundacional del Teatro de la Universidad de Concepción, La zapatera prodigiosa, y Jorge Lillo, Director capitalino perteneciente a las filas del TEUCH. Años más tarde, al trabajar finalmente como Director invitado con el Teatro Universitario penquista, Jorge Lillo recordaría:

“En 1949 con ocasión de una gira realizada por el Experimental de la Universidad de Chile acá a Concepción, el Doctor Hernán San Martín, Presidente de la Sociedad de Arte de Concepción, se puso en contacto con la directiva del Experimental solicitando la venida de un Director santiaguino para que se hiciera cargo en forma más o menos permanente del conjunto local. El Consejo Directivo de nuestro teatro acogió entusiastamente esta idea y designó a uno de sus Directores artísticos para cumplir esta misión. Para felicidad mía, yo fui el designado. Me entusiasmaba la idea de venir a ponerme al frente de este, aunque nuevo, interesante grupo de teatro (...) Desgraciadamente en esos años no se pudo llevar a efecto tan interesante proyecto, pues el grupo penquista, que aún no había sido acogido por la Universidad en aquel entonces, carecía de un presupuesto adecuado como para poder asegurar una renta a la persona que dirigiera, ya que ésta debería dedicarse por dos o tres años a organizar y a hacer marchar estas actividades, sin otra preocupación”.


Durante el segundo semestre de 1953, las gestiones realizadas por las autoridades universitarias dieron los resultados esperados. La idea era contar con Pedro de la Barra, pero en su lugar llegó a Concepción otro de los fundadores del Teatro Experimental de la Universidad de Chile, Jorge Lillo, quien dirigió con el TUC “Todos son mis hijos”.

Jorge Lillo, catalogado como una de las mejores figuras del arte escénico nacional, concedió una entrevista a La Patria, cinco días antes de iniciar las clases de actuación dirigidas a los miembros del Teatro Universitario y de comenzar los ensayos del montaje de la obra de Arthur Miller. Lillo afirmó que su presencia en Concepción tenía por objeto “colaborar con uno de los bastiones indiscutibles del arte escénico en nuestro país, que ha alcanzado una saludable y auspiciosa madurez y que, por eso mismo, debe constituirse a corto plazo, en el núcleo organizador y encausador de las inquietudes de la vasta zona sur del país”.

El montaje de Todos son mis hijos fue la segunda puesta en escena del TUC, después de “El capitán Carvallo”, que figuró en los medios de comunicación locales como un espectáculo factible de ser presentado en Santiago. Cuando esta posibilidad comenzó a concretarse, La Patria informó en primera plana, que el elenco universitario de Concepción, por intermedio de su Director Jorge Lillo, había recibido una carta de invitación de la Alcaldesa de Santiago, María Teresa del Canto, para que el TUC se presentara en el Teatro Municipal. Esto, sin embargo, no llegó a realizarse.

Jorge Lillo también se ocupó de abordar el problema de la conformación de un público de teatro universitario en Concepción, impulsando una activa campaña de promoción de la obra. Estas fueron sistemáticamente apoyadas por los discursos periodísticos de la época, que invitaron a la primera conferencia-espectáculo, dictada por Lillo, sobre el texto dramático; y que difundieron el debate sobre Todos son mis hijos que sería transmitido por Radio Simón Bolívar, en el que fueron anunciados: Galo Gómez, Presidente de la Federación de Estudiantes; Gonzalo Rojas; Alfredo Lefebvre; Jorge Lillo; Brisolia Herrera; Ricardo Pérez y Raúl Iturra.

Según Lefebvre, las iniciativas de difusión tuvieron éxito pues el día del estreno “el viejo Teatro Concepción tenía completas sus butacas, todas las entradas habían sido vendidas y los aplausos fueron más ardientes que en otras ocasiones”.

El trabajo desarrollado entre Jorge Lillo y el elenco del TUC, aparentemente tuvo un final exitoso, no sólo porque la puesta en escena de Todos son mis hijos fue celebrada por los tres medios de prensa de la época, sino porque las relaciones entre el Director y su elenco fueron óptimas (...) “Jorge Lillo fue un maestro experimentado y sereno en las horas de trabajo y un amigo cordial y simpático en los momentos de descanso”.

Después del estreno la prensa local se refirió a algunos aspectos de los siguientes lenguajes de la puesta en escena: dirección, actuación, escenografía e iluminación.

El trabajo de dirección fue evaluado según la consideración de tres criterios: calidad del montaje en relación al tiempo del que había dispuesto Jorge Lillo para prepararlo, “con escasos dos meses de trabajo intensivo ha presentado una de las obras difíciles de la dramaturgia contemporánea”; rigurosidad del Director para interpretar exactamente el texto dramático, “subordinó las múltiples fases auditivas y visuales, el ritmo, movimiento y pausas, al sentido de la obra, y lo más interesante, desglosó ordenadamente los diversos valores de la pieza, sin desequilibrar el conjunto en preferencias por alguna idea, matiz, situación o personaje”, y habilidad de Lillo para organizar “armónicamente los desplazamientos y colocaciones de los actores en el tablado, los gestos y actitudes que mostraban su percepción de la armonía controlada por una gran sobriedad”.

La Patria tituló varias crónicas sobre el montaje de Todos son mis hijos: “El teatro Universitario de Concepción es una valiosa realidad, asegura el señor Jorge Lillo”. En este caso el periodista optó por realzar la importancia de apoyar y valorar a este elenco local considerado “valioso” por una de las voces teatrales autorizadas a nivel nacional, como era Jorge Lillo, uno de los fundadores del Teatro Experimental de la Universidad de Chile.
El Teatro Universitario de Concepción amplió el año 1953 su quehacer artístico hacia la función docente. En abril inició sus actividades la ansiada Escuela de Arte Dramático, dirigida por Brisolia Herrera, iniciativa dependiente del Teatro Universitario de Concepción.

La escuela de teatro tenía como principal objetivo la preparación de los futuros actores y actrices del Teatro de la Universidad de Concepción. Para ello, en su primer año de existencia contempló el ofrecimiento de tres asignaturas: Actuación, a cargo de Gastón Von Dem Bussche; Dicción e impostación de la voz, dictada por María Teresa Montenegro; e Historia del Teatro, ofrecida por Brisolia Herrera, sumándose durante el segundo semestre las clases de Actuación impartidas por Jorge Lillo, Director visitante.

A mediados de abril de 1955, todo indicaba que Jorge Lillo tomaría las riendas del teatro universitario. El candidato a Director se encontraba en Concepción y anunciaba que la primera de tres obras que pondría en escena con el TUC sería El sombrero de paja de Italia de E. Saliche y Mac Michel. Pese a estos anuncios, Lillo no llegó a dirigir el elenco y los medios no volvieron a referirse al asunto, hasta mediados de 1955, en que fue publicada una declaración de Humberto Duvauchelle: “ninguno de los Directores del Teatro Experimental vendrá a Concepción, por lo menos en un tiempo cercano. Y ello se debe principalmente a dos factores: primero porque a Jorge Lillo, quien iba a ser contratado por el TUC, se le tramitó cuando estuvo en nuestra ciudad para firmar su contrato, notándose un manifiesto desinterés de las autoridades universitarias; y segundo, porque la mantención regular en la cartelera de Teatro Antonio Varas significa ingentes esfuerzos de actores y Directores del Teatro Experimental”.

La gradual, pero definitiva transición desde el primer actor hacia el Director como figura central en casi la totalidad del quehacer escénico chileno, de todos modos mantuvo el posicionamiento prácticamente exclusivo de artistas masculinos en el lugar de privilegio de la actividad teatral, sobresaliendo, especialmente durante las primeras décadas del movimiento universitario, la impresionante labor de maestros como Pedro de la Barra, Agustín Siré, Pedro Orthus, Jorge Lillo, Pedro Mortheiru y Eugenio Dittborn, entre otros.


La consagración del TUC: “Premio de teatro 1959” y “Laurel de Oro”

En noviembre de 1959, el TUC presentó Población esperanza en el Teatro Camilo Henríquez de Santiago. Para los medios de comunicación esto significó la culminación de la etapa más importante en el desarrollo teatral del elenco universitario, principalmente porque esta presentación fue la que lo hizo visible ante la opinión de ciertas personalidades del mundo de la crítica y del teatro radicadas en la capital del país. Estas personalidades para la prensa local eran Lucho Córdoba, Olvido Leguía, Américo Vargas, Pury Durante, Héctor y Humberto Duvauchelle. Agustín Siré, Orietta Escames, Raquel Parot, Isidora Aguirre, Manuel Rojas, Shenda Román, Kerry Keller, Meche Calvo, Ana González, Jorge Lillo, Eduardo Naveda y entre otros, Pepe Rojas.

(Los destacados en negrillas son nuestros)

En trabajo de mesa de "Todos son mis hijos": Gastón Von Dem Bussche, Fernando Pinto, Sonia Seminario, Andrés Rojas Murphy, Roberto Navarrete, Aída Garcés, Jorge Lillo (al centro, de bufanda), Brisolia Herrera y Elvira Santana.

Todas las fotos (excepto las dos primeras)pertenecen a Historias del Teatro de la Universidad de Concepción http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0030021.pdf